¿Qué es el doomscrolling y cómo afecta?

Acto de desplazarse de forma compulsiva y prolongada a través de noticias negativas

¿Qué es el doomscrolling y cómo afecta?

¿Qué es el doomscrolling y cómo afecta?

¿Qué es el doomscrolling?

En los últimos años, especialmente durante momentos de crisis global como la pandemia, ha surgido un término que ha comenzado a formar parte del vocabulario cotidiano: doomscrolling. Este concepto hace referencia al acto de desplazarse de forma compulsiva y prolongada a través de noticias negativas en redes sociales, portales informativos u otras plataformas digitales.

El origen de la palabra proviene de la combinación de los términos en inglés doom (fatalidad) y scrolling (desplazarse). Juntas definen una conducta que, aunque parece inofensiva, puede tener consecuencias importantes sobre nuestra salud mental y emocional. A continuación, exploramos más a fondo cómo ocurre, por qué nos afecta y qué podemos hacer para manejarlo de forma saludable. Somos tu centro de psicología en Córdoba

¿Por qué practicamos el doomscrolling?

Aunque a primera vista pueda parecer ilógico exponernos constantemente a información negativa, la práctica del doomscrolling tiene raíces psicológicas profundas. En parte, se sustenta en la necesidad humana de estar informados para anticipar peligros. Nuestro cerebro, desde tiempos primitivos, ha valorado la información negativa como una herramienta para la supervivencia. Esto nos lleva a ingerir más noticias negativas que positivas, simplemente porque instintivamente creemos que podría ser útil.

En la era digital, este impulso se ve amplificado por la disponibilidad instantánea de noticias 24/7. Por otro lado, las plataformas están diseñadas con algoritmos que priorizan contenido impactante o emocional, lo que tiende a ser, en muchos casos, contenido negativo. La combinación de nuestra predisposición biológica y la arquitectura de las redes sociales genera un entorno perfecto para caer en esta espiral informativa.

También influyen factores emocionales como la ansiedad, el miedo a lo desconocido o incluso el aburrimiento. Muchas personas recurren al doomscrolling como una forma de sentir que tienen cierto control sobre eventos que les preocupan. Sin embargo, el efecto suele ser el opuesto, aumentando los niveles de estrés y alimentando un círculo vicioso. ¿Quieres ver nuestras reseñas?

Impactos del doomscrolling en la salud mental

El doomscrolling no debe tomarse a la ligera, ya que puede conducir a consecuencias emocionales y psicológicas que afectan significativamente nuestra calidad de vida. A continuación, revisamos algunos de los efectos más comunes:

1. Ansiedad y estrés crónico

Estar constantemente expuestos a noticias catastróficas o alarmantes puede activar una respuesta de alerta continua en nuestro cuerpo. Esta sobreexposición puede derivar en ansiedad generalizada y, en algunos casos, ansiedad anticipatoria, donde el individuo está en constante espera de que ocurra algo negativo.

2. Problemas de sueño

Muchas personas consumen este tipo de contenido justo antes de dormir, lo que provoca dificultad para conciliar el sueño o tener un descanso reparador. La mente sobrecargada de información angustiante no logra desconectarse, afectando el ciclo de descanso nocturno.

3. Estado de ánimo negativo

El doomscrolling puede cambiar radicalmente nuestro estado de ánimo. Al centrarnos de manera reiterada en situaciones negativas, comenzamos a percibir el mundo como un lugar oscuro, peligroso o sin esperanza. Esto puede derivar en tristeza, apatía o incluso sintomatología depresiva.

4. Dificultades en la concentración

Los pensamientos recurrentes relacionados con las noticias que hemos consumido afectan directamente nuestra atención durante el día. Nos volvemos más irritables, despistados y menos productivos.

¿Cómo podemos combatir el doomscrolling?

Si bien no podemos eliminar toda la información negativa del mundo, sí podemos aprender a gestionar activamente nuestra relación con el consumo digital. A continuación, compartimos algunas estrategias útiles para poner límites saludables:

1. Establecer horarios específicos para informarse

No es necesario estar informados a cada momento del día. Podemos reservar una o dos franjas horarias concretas para revisar noticias. Esto reduce la exposición prolongada al contenido negativo y nos devuelve el control de cuándo y cómo nos informamos.

2. Limitar las fuentes de información

Elige dos o tres fuentes confiables de noticias, evitando fuentes sensacionalistas que amplifican los temores. Filtrar adecuadamente puede marcar una gran diferencia en cómo percibimos los eventos del mundo.

3. Usar herramientas tecnológicas de control

Existen aplicaciones y extensiones de navegador que permiten bloquear palabras clave, limitar el tiempo en redes sociales o controlar cuánto contenido consumimos. Acostúmbrate a utilizar funciones como el “bienestar digital” o el “tiempo de pantalla” de tu móvil.

4. Fomentar hábitos de autocuidado

Incorporar cambios saludables en la rutina diaria pueden contrarrestar el impacto emocional. Actividades como el ejercicio físico, la meditación, los momentos de ocio offline o la conexión con seres queridos son fundamentales para recuperar el equilibrio mental.

5. Buscar ayuda profesional

Cuando sentimos que la situación se nos escapa de las manos, es importante pedir ayuda. La atención psicológica ofrece herramientas emocionales y conductuales que nos permiten afrontar los efectos negativos del doomscrolling y mejorar nuestro bienestar general.

Conclusión

Vivimos en una era de hiperconectividad, donde los datos, las imágenes y las noticias llegan a nosotros de forma constante y muchas veces abrumadora. Aunque estar informados es un derecho y una necesidad, también lo es cuidar nuestra salud mental y emocional. El doomscrolling es una práctica moderna que revela cómo el manejo inadecuado de la información puede volverse contraproducente.

Tomar conciencia de esta práctica, comprender sus implicaciones y aplicar medidas concretas para gestionarla de forma saludable son pasos esenciales para preservar nuestro equilibrio psicológico. Como individuos y como sociedad, debemos promover una relación más consciente con los medios digitales, poniendo el bienestar emocional en el centro de nuestras decisiones cotidianas.

Preguntas frecuentes (FAQs)

¿El doomscrolling solo afecta a jóvenes?

No. Aunque los jóvenes suelen tener mayor exposición a pantallas, cualquier persona que utilice redes sociales o navegue por internet sin control puede verse afectada por el doomscrolling. La clave está en el patrón de uso, no solo en la edad.

¿Es malo estar informado entonces?

Estar informado es saludable siempre y cuando seamos capaces de mantener límites adecuados. La clave está en buscar información desde una postura crítica, equilibrada y sin caer en la saturación emocional.

¿Qué diferencia hay entre estar actualizado y hacer doomscrolling?

La diferencia está en la intención y la duración. Estar actualizado implica informarse de manera consciente y puntual. En cambio, el doomscrolling es una conducta compulsiva y prolongada, enfocada en contenido negativo, que genera malestar emocional.

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